El último derecho del ser humano hay quienes dicen que es el derecho a librepensar. Yo estoy en desacuerdo pues ese derecho ha ido desapareciendo con instituciones distorcionadoras de la naturaleza humana como la escuela, la familia, la iglesia, y recientemente la nueva religión de la televisión. Más bien, el último derecho que se debe defender hasta la muerte, literalmente, es el derecho a la autodestrucción. Nadie tiene ninguna injerencia sobre nuestra decisión de mantenernos en el mundo o abandonarlo por propia decisión. El cuerpo nos pertenece y toda esa patraña de que es un envase prestado que nos inculcaron en las doctrinas cristianas desde pequeños no es más que una falacia, una forma de intentar controlar hasta nuestros hábitos.No es sorpresa que finalmente se haya aprobado en México la ley antitabaco. Es congruente con un régimen conservador hasta la náusea que intenta deformar las libertades del ser humano, que intenta indicarle cómo vivir, cómo interactuar, cómo bañarse, qué comer y qué no (eso engorda, mejor come light), qué programación es correcta ver en televisión y cuál es producto de mentes enfermas, qué es bien decirlo en público y qué es mejor guardarlo para ti.Operativos antialcohol que han proliferado en Nuevo León desde que el conservador partido acción nacional demostró “que así se bajaba la incidencia de accidentes automovilísticos” (claro, también si prohíben los carros se reduciría drásticamente este índice) se une a la defensa apasionada al derecho de los óvulos fecundados a tener derechos y libertades aún por encima de la vida de la mujer que quedará truncada a partir de ese momento, o qué mejor, su novedad copiada de los peores panfletos conservadores de Estados Unidos y Europa: mi derecho a no respirar humo de tabaco, que se traduce en tu obligación a olvidar que eres adulto y sabes perfectamente lo que quieres o no quieres hacer.Aclaro, soy una persona que dejé el cigarro desde hace dos años y estoy convencido que es la peor estupidez en la que un ser humano puede incurrir. Inhalar sustancias tóxicas sólo por el placer de ver humo salir de su boca es estúpido, nadie lo dude pero ¿Tengo el derecho a prohibirte como autoridad tu derecho a asesinarte? Definitivamente no. Es tu cuerpo, es tu vida, es tu decisión. Continuamos con estas medidas represivas que también se suman a los operativos contra la inseguridad donde ahora es más común ver en las calles de México soldados con fusiles de alto poder rondando amenazadoramente nuestros barrios como si nos encontráramos en la época de Franco, ahora no puedes tomar y manejar, ahora no puedes fumar, ahora no puedes decidir. Nos encontramos en un degradante proceso de infantilización del que ni siquiera estamos concientes. No hagas, no digas, no te destruyas, no. El gobierno ha asumido la potestad de nuestra vida y nosotros cada vez aplaudimos con más fuerza esas “valientes decisiones”¿Hasta cuándo? ¿Qué no debemos defender nuestro derecho a decidir, incluso si se trata de decidir contra nuestra vida? ¿Qué no se trata la libertad precisamente de eso?
Escrito por rkylex